¿Qué pasa con el dinero que mueve un festival?
Nueve casos muestran comunicación frecuente de expectativas; CHI-001 busca qué se puede comprobar después y qué valor queda para Cholula.
Los festivales pueden mover restaurantes, hoteles, transporte, artesanías y comercio. También pueden fortalecer identidad, tradición y visibilidad. La pregunta no es negar esos beneficios, sino cómo se documentan después del evento.
En los nueve casos revisados encontramos una constante: antes de muchas celebraciones se comunican metas o expectativas de visitantes, derrama, participantes y objetivos. En las fuentes públicas consultadas no localizamos un balance integral por evento que reúna al mismo tiempo costo público, asistencia y derrama con metodología, beneficio local, ingreso municipal, reinversión y legado.
Tres cantidades distintas
Derrama económica: gasto que circula alrededor del evento. Beneficio económico local: la parte que realmente queda en negocios, trabajadores, productores y proveedores de la zona. Ingreso municipal: recursos que efectivamente recibe el Ayuntamiento por conceptos identificables.
Ejemplos representativos
La Feria del Molote 2026 se presentó con expectativa de más de 31 mil visitantes y 10 millones de pesos de derrama. El Equinoccio 2026 habló de más de 150 mil visitantes esperados para la agenda y posteriormente informó aforos de actividades específicas. Para la Feria de Cholula 2025 se proyectaron más de 100 mil asistentes y una derrama superior a 200 millones de pesos. Son cifras útiles, pero corresponden a niveles distintos y no deben sumarse ni tratarse como equivalentes.
De atraer a dejar valor
CHI-001 propone leer los grandes eventos como una cadena: Atracción → Actividad económica → Beneficio local → Valor público → Legado.
Balance Público del Evento
Una ficha comparable después de cada gran festival podría responder: cuánto costó, qué resultados tuvo, cómo se midieron, quién recibió beneficio local, qué ingreso municipal generó, qué se reinvirtió y qué legado dejó.