Resiliencia: no podemos controlar la vida, pero podemos aprender a responder
Ser resiliente no significa aguantarlo todo: también podemos reconocer nuestras emociones, actuar donde tenemos margen y pedir ayuda cuando sea necesario.

Nos gustaría que la vida fuera previsible.
Que nuestros planes funcionaran.
Que las personas que queremos estuvieran bien.
Que nuestro trabajo fuera estable.
Que nuestras decisiones produjeran los resultados esperados.
Que pudiéramos anticiparnos a todo.
Pero sabemos que no funciona así.
Aparecen cambios.
Pérdidas.
Errores.
Problemas económicos.
Enfermedades.
Conflictos.
Decepciones.
Decisiones de otras personas.
Situaciones que jamás imaginamos.
Walter Riso utiliza en el video que sirve como punto de partida para esta reflexión una imagen muy clara:
la vida no es un lago permanentemente tranquilo.
Se parece más a un río que avanza con corriente, piedras y obstáculos.
Y cuando estamos dentro de ese río necesitamos aprender a navegar.
Su reflexión relaciona resiliencia con compromiso, capacidad para afrontar dificultades, aceptación de aquello que no podemos controlar, aprendizaje del error, tolerancia a la frustración y desarrollo de autoeficacia.
Pero quizá antes necesitamos aclarar algo.
RESILIENCIA NO SIGNIFICA AGUANTAR TODO.
Tampoco significa:
no sufrir;
no tener miedo;
no cansarnos;
no pedir ayuda;
no llorar;
o recuperarnos inmediatamente después de un golpe.
La American Psychological Association define la resiliencia como el proceso y resultado de adaptarnos satisfactoriamente a experiencias difíciles mediante flexibilidad mental, emocional y conductual, junto con recursos sociales y estrategias de afrontamiento.
Es decir:
resiliencia no es dureza.
Es capacidad de adaptación.
Y eso cambia completamente la conversación.
Ser Valiente No Significa No Tener Miedo
Imaginemos que enfrentamos una situación importante.
Una entrevista.
Una cirugía.
Un cambio de trabajo.
Una conversación difícil.
Una separación.
Un problema económico.
Sentimos miedo.
Entonces pensamos:
“No debería sentirme así.”
Pero quizá la pregunta no sea:
“¿Cómo elimino completamente el miedo?”
Sino:
“¿Qué necesito hacer a pesar de sentirlo?”
Riso plantea precisamente que afrontar la vida no implica ausencia de temor, sino desarrollar recursos para actuar frente a aquello que nos preocupa.
Podemos tener miedo y seguir adelante.
Podemos sentir tristeza y continuar funcionando.
Podemos tener incertidumbre y tomar la siguiente decisión.
La emoción no determina automáticamente nuestra capacidad.
SENTIRNOS VULNERABLES NO SIGNIFICA SER INCAPACES.
Ésta es una distinción especialmente importante.
Porque si pensamos que una persona resiliente nunca se siente mal, cada momento de tristeza o temor puede convertirse además en una acusación contra nosotros mismos:
“No estoy siendo suficientemente fuerte.”
Y quizá lo que estamos sintiendo sea una respuesta completamente comprensible ante una situación difícil.
La APA señala expresamente que ser resiliente no significa evitar la angustia o el dolor emocional. Las personas resilientes también los experimentan.
Error No Es Lo Mismo Que Identidad
Otra idea importante del video es aprender a diferenciar entre equivocarnos y convertir el error en una definición de nosotros mismos.
No es igual decir:
“Me equivoqué.”
que:
“Soy un fracaso.”
No es igual:
“Este proyecto salió mal.”
que:
“Todo lo hago mal.”
No es igual:
“No conseguí este trabajo.”
que:
“No soy suficientemente bueno.”
Un resultado describe algo que ocurrió.
No necesariamente define quiénes somos.
Riso insiste en entender el error como una posibilidad de aprendizaje y no como una sentencia definitiva.
Esto conecta directamente con nuestra reciente reflexión sobre accountability.
Podemos reconocer:
“Esto fue responsabilidad mía.”
Sin concluir:
“Yo no valgo.”
La primera afirmación permite aprender.
La segunda puede paralizarnos.

Una De Las Preguntas Más Importantes: ¿Qué Depende De Mí?
Estamos atrapados en el tránsito.
Tocamos el claxon.
Nos desesperamos.
Nos enfadamos con quien está delante.
Pero probablemente esa conducta no hará desaparecer el congestionamiento.
Podemos seguir gastando energía en algo fuera de nuestro control.
O preguntarnos:
¿QUÉ SÍ PUEDO HACER?
Riso utiliza precisamente situaciones como ésta para señalar la importancia de distinguir entre aquello que podemos cambiar y aquello que no depende de nosotros.
Es una distinción sencilla.
Y extraordinariamente difícil de practicar.
Porque dedicamos muchísima energía a cosas como:
lo que otra persona piensa;
una decisión que ya tomó;
algo que ocurrió ayer;
una oportunidad que perdimos;
el comportamiento de alguien;
una circunstancia externa.
Quizá no podamos cambiar ninguna de ellas.
Pero puede seguir existiendo un espacio de acción.
No controlo:
que perdí el empleo.
Sí puedo:
actualizar mi currículum.
Pedir apoyo.
Contactar personas.
Capacitarme.
Organizar mis finanzas.
Buscar alternativas.
No controlo:
que una persona terminó una relación conmigo.
Sí puedo:
decidir cómo voy a atravesar el duelo.
Buscar apoyo.
Cuidarme.
Evitar perseguir algo que ya terminó.
Reconstruir gradualmente mi vida.
No controlo:
el diagnóstico que recibí.
Sí puedo quizá:
seguir el tratamiento;
hacer preguntas;
buscar acompañamiento;
organizar mi vida alrededor de la nueva realidad.
NO TODO DEPENDE DE NOSOTROS.
PERO CASI SIEMPRE EXISTE ALGUNA RESPUESTA QUE SÍ NOS CORRESPONDE.

Aceptar No Significa Que Algo Nos Guste
Existe una confusión frecuente.
Pensamos que aceptar una realidad significa estar de acuerdo con ella.
No.
Podemos aceptar:
“Esto ocurrió.”
y al mismo tiempo pensar:
“No quería que ocurriera.”
Aceptar significa dejar de gastar toda nuestra energía intentando conseguir que el pasado sea diferente.
No significa aprobar.
No significa justificar.
No significa resignarnos ante algo que todavía podemos cambiar.
La pregunta importante es:
¿ESTO NECESITA ACCIÓN O NECESITA ACEPTACIÓN?
Algunas situaciones necesitan acción.
Un problema que podemos resolver.
Una conversación pendiente.
Un hábito que podemos modificar.
Una injusticia que podemos denunciar.
Una habilidad que podemos desarrollar.
Otras necesitan aceptación.
Una pérdida irreversible.
Una decisión que otra persona tiene derecho a tomar.
Un pasado que no podemos modificar.
Y algunas requieren ambas.
Aceptar que algo ocurrió y actuar frente a sus consecuencias.
La APA también destaca este doble movimiento: aceptar circunstancias que no pueden cambiarse puede permitir concentrar energía en aquellas que sí podemos modificar.
Aprender A Perder También Forma Parte De La Resiliencia
Vivimos rodeados de mensajes:
“Todo es posible.”
“Si quieres, puedes.”
“No te rindas jamás.”
Resultan motivadores.
Pero la vida no funciona siempre de esa manera.
Podemos prepararnos muchísimo y perder.
Podemos amar a alguien y no ser correspondidos.
Podemos trabajar extraordinariamente y no conseguir un ascenso.
Podemos invertir tiempo y dinero en un proyecto que finalmente no funciona.
Algunas veces necesitaremos perseverar.
Otras necesitaremos reconocer:
“Hasta aquí.”
Riso habla precisamente de aprender a perder y de desarrollar tolerancia a la frustración.
Eso no significa conformismo.
Significa aprender a distinguir:
CUÁNDO SEGUIR LUCHANDO
y
CUÁNDO DEJAR DE PELEAR CONTRA LO QUE YA NO PODEMOS CAMBIAR.
Quizá una de las formas más maduras de resiliencia sea saber hacer ambas cosas.
No Todo Problema Se Resuelve De La Misma Manera
Ante una dificultad podemos utilizar distintos recursos.
Hay problemas donde necesitamos actuar directamente.
Perdí una fecha.
Necesito reorganizar el trabajo.
Tengo un conflicto.
Necesito conversar.
Me falta conocimiento.
Necesito aprender.
Pero también existen momentos donde primero necesitamos regular nuestra emoción para poder pensar.
Respirar.
Caminar.
Hablar con alguien.
Descansar.
Tomarnos unas horas antes de decidir.
Riso distingue en el video entre estrategias orientadas al problema y estrategias orientadas a manejar nuestra respuesta emocional.
Una no sustituye necesariamente a la otra.
Podemos calmarnos para después resolver.
O podemos actuar mientras aceptamos que seguiremos sintiendo incomodidad.
REGULAR LA EMOCIÓN NO SIGNIFICA IGNORAR EL PROBLEMA.
RESOLVER EL PROBLEMA TAMPOCO SIGNIFICA IGNORAR CÓMO NOS SENTIMOS.
La Autoeficacia Se Construye En La Experiencia
Hay una frase que probablemente todos hemos dicho alguna vez:
“No sé si puedo.”
Y quizá realmente no lo sabemos.
Porque nunca lo hemos intentado.
Cuando resolvemos pequeños problemas, desarrollamos capacidades y comprobamos que podemos hacer algo que antes parecía difícil, nuestra percepción de capacidad puede cambiar.
Riso relaciona esta experiencia con la autoeficacia: empezar a comprobar que tenemos recursos para enfrentar determinados retos.
Esto no significa lanzarnos imprudentemente a cualquier situación.
Tampoco pensar:
“Si quiero, puedo con todo.”
No podemos con todo.
Pero sí podemos ampliar nuestra capacidad.
Una persona que teme hablar en público puede empezar frente a cinco personas.
Después diez.
Después veinte.
Una persona que necesita poner límites puede empezar por uno pequeño.
Alguien que necesita reconstruir su vida después de una pérdida quizá no necesite pensar hoy en los próximos cinco años.
Puede empezar preguntándose:
¿Qué necesito hacer mañana?
La resiliencia puede construirse así.
PASO A PASO.
Pedir Ayuda También Es Resiliencia
Existe una versión muy individualista de la resiliencia:
“Yo puedo solo.”
Pero la evidencia psicológica muestra algo diferente.
La APA identifica la disponibilidad y calidad de los recursos sociales como uno de los factores relevantes para adaptarnos frente a la adversidad.
Eso significa que resiliencia también puede ser:
llamar a un amigo;
pedir apoyo a la familia;
hablar con un compañero;
buscar un mentor;
consultar a un médico;
acudir a un profesional de salud mental;
integrarnos a una comunidad.
PEDIR AYUDA NO SIGNIFICA QUE NO PUDIMOS.
PUEDE SIGNIFICAR QUE ENTENDIMOS QUÉ NECESITAMOS PARA PODER.
Y esta precisión importa mucho.
Porque algunas dificultades superan temporalmente nuestros recursos.
No necesitamos convertirlas en una prueba de orgullo.
Resiliencia No Es Permanecer En Una Situación Que Nos Hace Daño
Otro límite fundamental.
No deberíamos utilizar la resiliencia como argumento para decirle a alguien:
“Aguanta.”
“Soporta.”
“Sé fuerte.”
Una persona resiliente también puede:
poner límites;
alejarse de una relación abusiva;
denunciar;
cambiar de trabajo;
descansar;
pedir tratamiento;
reconocer que ya no puede continuar de determinada manera.
Resistir no siempre significa quedarse.
A veces significa protegerse.
La APA señala que la resiliencia no elimina el dolor emocional y recomienda buscar ayuda profesional cuando una experiencia traumática o altamente estresante dificulta realizar adecuadamente actividades cotidianas.
La investigación actual tampoco presenta la resiliencia como una fórmula única. Una revisión publicada en Nature Reviews Psychology en mayo de 2026 señala que las intervenciones disponibles producen, en promedio, efectos favorables pequeños a moderados y plantea la necesidad de comprender mejor qué mecanismos funcionan, para quién y bajo qué condiciones.
Por eso debemos evitar recetas universales.
Las personas son diferentes.
Las circunstancias también.
Resiliencia En Nuestros Hijos
Queremos que nuestros hijos estén bien.
Por eso podemos sentir el impulso de evitarles:
frustración;
errores;
decepciones;
consecuencias.
Pero si resolvemos absolutamente todos sus problemas quizá también eliminemos oportunidades para que descubran:
“Puedo intentarlo.”
“Puedo equivocarme.”
“Puedo pedir ayuda.”
“Puedo corregir.”
“Puedo tolerar que algo no salga como quería.”
No necesitamos fabricarles dificultades.
La vida ya traerá suficientes.
Podemos hacer algo distinto:
acompañar sin resolver siempre.
En lugar de:
“Déjame, yo lo hago.”
podemos preguntar:
“¿Qué podrías intentar?”
“¿Qué necesitas?”
“¿Quieres que pensemos juntos?”
Eso combina apoyo con desarrollo de autonomía.
Resiliencia En El Trabajo
Imaginemos que una empresa pierde un cliente importante.
Una reacción puede ser:
culpar;
esconder el problema;
buscar rápidamente a quién responsabilizar;
negar la gravedad.
Otra:
¿Qué ocurrió?
¿Qué podemos aprender?
¿Qué depende todavía de nosotros?
¿Qué necesitamos corregir?
¿Qué ya no podemos recuperar?
¿Cuál será nuestra siguiente decisión?
Observemos cómo la resiliencia conecta varias competencias que hemos trabajado en esta serie:
gestión emocional;
accountability;
adaptación;
comunicación;
liderazgo;
autoconocimiento.
No es una habilidad aislada.
Es una manera de integrar recursos cuando enfrentamos una situación difícil.

UNA HERRAMIENTA PROPIA: R.E.M.A.
La imagen del río utilizada por Walter Riso nos permite construir una herramienta sencilla para Competencias para la Vida.
R — RECONOCE
¿Qué ocurrió realmente?
¿Qué estoy sintiendo?
¿Qué impacto tiene?
No podemos responder adecuadamente a algo que estamos negando.
E — EVALÚA
¿Qué está bajo mi control?
¿Qué puedo influir?
¿Qué definitivamente no depende de mí?
Evita gastar toda tu energía peleando contra aquello que no puedes modificar.
M — MOVILIZA RECURSOS
¿Qué sé hacer?
¿Qué necesito aprender?
¿Quién puede ayudarme?
¿Qué recurso necesito?
¿Qué experiencia anterior puede servirme?
A — ACTÚA O ACEPTA
Si puede modificarse:
actúa.
Si no puede cambiarse:
trabaja gradualmente en aceptarlo y reorganizar tu camino.
Y después vuelve a evaluar.

Una Práctica Para Hoy
Piensa en una dificultad que estés enfrentando.
No necesariamente la más grande.
Después pregúntate:
¿Qué ocurrió realmente?
¿Qué estoy sintiendo?
¿Qué parte depende de mí?
¿Qué parte no puedo controlar?
¿Qué puedo hacer durante las próximas 24 horas?
¿Qué necesito aceptar?
¿Qué recurso ya tengo?
¿Qué necesito aprender?
¿Quién podría ayudarme?
¿Estoy intentando resolver el problema o solamente estoy peleando mentalmente con la realidad?
¿Cuál es mi siguiente paso razonable?
No necesitamos solucionar nuestra vida completa hoy.
A veces resiliencia significa simplemente identificar:
EL SIGUIENTE PASO.
Una Idea Para Quedarnos Hoy
Nos gustaría navegar siempre por aguas tranquilas.
Pero la vida no funciona así.
Walter Riso utiliza la imagen de un río turbulento para recordarnos precisamente que encontraremos piedras, cambios e incertidumbre.
No podemos elegir todo lo que llegará.
Pero podemos desarrollar recursos para responder.
Habrá momentos para luchar.
Otros para aceptar.
Momentos para avanzar.
Otros para descansar.
Algunas veces necesitaremos hacerlo solos.
Muchas otras necesitaremos ayuda.
Nos equivocaremos.
Perderemos algunas cosas.
Aprenderemos otras.
Y probablemente descubriremos capacidades que no sabíamos que teníamos.
Por eso resiliencia no debería convertirse en otra exigencia:
“Tengo que ser fuerte.”
Puede convertirse en una pregunta mucho más humana:
“ANTE LO QUE ESTÁ OCURRIENDO, ¿CUÁL ES LA MEJOR RESPUESTA QUE PUEDO CONSTRUIR CON LOS RECURSOS QUE TENGO HOY?”
Quizá mañana tengamos más.
Más experiencia.
Más información.
Más apoyo.
Más perspectiva.
Pero hoy podemos empezar desde aquí.
Porque:
RESILIENCIA NO ES NO CAER.
TAMPOCO ES LEVANTARSE INMEDIATAMENTE.
Es aprender, poco a poco, a volver a responder cuando la vida cambia el camino.
Conocernos · relacionarnos · crecer
Contenido de Edgar Telpalo Consulting publicado en CHOLULA HOY.
