CONFLICTOS QUE IMPACTAN AL MUNDO · RUSIA–UCRANIA

Rusia–Ucrania: la guerra que Rusia planeó resolver en días y se convirtió en un conflicto de años

La ofensiva concebida como campaña rápida no tomó Kyiv y derivó en una guerra de desgaste, drones, ataques de largo alcance y costos civiles crecientes.

CHOLULA HOY · Redacción · 8 de octubre de 2026 · corte 04:21 h
Rusia–Ucrania: la guerra que Rusia planeó resolver en días y se convirtió en un conflicto de años
Portada editorial CHOLULA HOY; no es fotografía documental.
Actualización · madrugada del 8 de octubre: autoridades ucranianas elevaron a al menos 32 las muertes reportadas tras la oleada rusa de misiles y drones del 7 de octubre; 22 de ellas correspondían al ataque contra un edificio residencial en Pryluky. Las cifras pueden seguir variando conforme concluyan las labores de rescate.

Cuando Rusia inició la invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022, su planificación militar contemplaba una campaña rápida.

El Royal United Services Institute, a partir de información operacional ucraniana y material capturado, reconstruyó un plan ruso para invadir Ucrania en aproximadamente diez días y posteriormente ocupar el país, intentando tomar rápidamente Kyiv. Es importante presentar este dato como una reconstrucción documentada del plan militar y no como una declaración personal de Vladimir Putin.

El objetivo fracasó.

Más de cuatro años después, la guerra continúa.

De una ofensiva rápida a una guerra completamente diferente

La resistencia ucraniana impidió la toma de Kyiv.

Rusia retiró posteriormente sus fuerzas del norte y concentró buena parte de sus operaciones en el este y sur.

La guerra atravesó entonces diferentes fases: ofensivas terrestres, contraofensivas ucranianas, fortificación de líneas defensivas, artillería, guerra de desgaste y finalmente una expansión extraordinaria del uso de drones y armas de largo alcance.

El frente territorial se mueve hoy lentamente, pero las armas llegan mucho más lejos.

Ciudades alejadas de la línea de combate son atacadas con drones y misiles, mientras Ucrania golpea también instalaciones militares, energéticas y petroleras dentro de Rusia.

Una diferencia jurídica fundamental

La guerra no puede describirse simplemente como un enfrentamiento equivalente entre dos Estados.

Rusia inició la invasión a gran escala de un Estado internacionalmente reconocido.

En marzo de 2022 la Asamblea General de Naciones Unidas deploró la agresión rusa, reafirmó la soberanía e integridad territorial de Ucrania y exigió que Moscú retirara de manera inmediata, completa e incondicional sus fuerzas militares. La resolución fue aprobada por 141 votos a favor, cinco en contra y 35 abstenciones.

Eso no significa que Ucrania quede exenta del derecho internacional.

Las reglas sobre protección de civiles, trato a prisioneros y objetivos militares se aplican a todos.

Reconocer quién inició la invasión y exigir responsabilidades por abusos de cualquiera de las partes no son posiciones incompatibles.

El costo humano aumenta

La ONU verificó entre enero y agosto de 2026 2,222 civiles muertos y 13,058 heridos en Ucrania.

La cifra fue 55% superior a la registrada durante el mismo periodo de 2025 y más del doble de la correspondiente al mismo periodo de 2024.

Los ataques con misiles y drones de largo alcance fueron una de las principales causas de víctimas civiles.

Paralelamente, alrededor de 3.7 millones de personas permanecen desplazadas dentro de Ucrania y casi seis millones viven como refugiadas en otros países.

La guerra transformó también a Europa

La paradoja estratégica es significativa.

Una operación diseñada para producir un cambio rápido en Ucrania terminó generando una transformación mucho más amplia.

Ucrania profundizó su integración política, militar y económica con Occidente.

Europa aumentó considerablemente su gasto en defensa.

Finlandia y Suecia ingresaron en la OTAN.

Rusia reorganizó progresivamente sectores de su economía para sostener una guerra prolongada.

Y los drones, la guerra electrónica y los sistemas automatizados modificaron profundamente la manera de combatir.

Una guerra que también llega a nuestra vida cotidiana

Rusia y Ucrania son grandes productores agrícolas.

Las alteraciones del comercio del Mar Negro repercuten especialmente en países dependientes de trigo y otros alimentos importados.

La guerra también ha reorganizado mercados energéticos, cadenas de suministro y presupuestos militares.

Además permanece otro riesgo excepcional: Ucrania alberga grandes instalaciones nucleares y la central de Zaporizhzhia continúa siendo un punto de preocupación internacional.

La pregunta después de cuatro años

Rusia no logró conquistar rápidamente Ucrania.

Ucrania tampoco ha recuperado la mayor parte del territorio ocupado.

El frente avanza lentamente.

Pero la destrucción continúa.

Por eso la pregunta central ya no es únicamente quién controla cada kilómetro:

¿cuánto sufrimiento adicional puede producir una guerra en la que ninguno de los contendientes parece actualmente capaz de conseguir mediante las armas todos sus objetivos políticos?

La invasión que buscaba modificar rápidamente el destino de Ucrania terminó transformando a Ucrania, Rusia, Europa y la seguridad internacional.

Una guerra diseñada para durar días se convirtió en un conflicto de años.