INVESTIGACIONES ESPECIALES · MEMORIA Y CONTEXTO

El sionismo cristiano: de la profecía religiosa al poder político

De una interpretación bíblica a redes de movilización religiosa y política. Investigación con fuentes académicas, datos fiscales y límites de la evidencia.

Lunes 19 de octubre de 2026 · Corte editorial: 06:00 horas (centro de México)

Imagen principal de referencia: vista documental de la Ciudad Vieja de Jerusalén, fotografía Beko (7 noviembre 2018), Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. La fotografía ilustra el lugar y NO documenta actividades ni organizaciones actuales; si no carga, aparece gráfico editorial CHOLULA HOY.
Imagen principal de referencia: vista documental de la Ciudad Vieja de Jerusalén, fotografía Beko (7 noviembre 2018), Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. La fotografía ilustra el lugar y NO documenta actividades ni organizaciones actuales; si no carga, aparece gráfico editorial CHOLULA HOY. Ficha de autoría · Licencia CC BY-SA 4.0.

Una interpretación bíblica que evolucionó hacia redes internacionales de movilización religiosa y política. Sus organizaciones, recursos, vínculos diplomáticos y expansión en América Latina revelan un fenómeno de influencia documentable, pero también interrogantes que todavía no tienen respuesta.

Una creencia que trascendió los templos

Cuando Guatemala trasladó su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, el 16 de mayo de 2018, la decisión del presidente Jimmy Morales fue celebrada por organizaciones religiosas que durante años habían promovido el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

El acontecimiento no puede explicarse exclusivamente por la influencia evangélica. También intervinieron factores diplomáticos, políticos y estratégicos. Sin embargo, permitió observar cómo determinadas interpretaciones religiosas habían adquirido presencia en decisiones y debates de política internacional.

El fenómeno tiene un nombre: sionismo cristiano.

No se trata de una iglesia única ni de una organización internacional centralizada. Comprende diversas corrientes cristianas que atribuyen un significado religioso especial al pueblo judío, a la tierra bíblica de Israel y, en determinadas interpretaciones, a la existencia del Estado israelí contemporáneo.

Algunas organizaciones se concentran en actividades religiosas, peregrinaciones y asistencia humanitaria. Otras desarrollan campañas públicas, movilizan simpatizantes, establecen relaciones institucionales y promueven decisiones diplomáticas.

La pregunta central de esta investigación es cómo determinadas creencias religiosas llegaron a convertirse en instrumentos de movilización e incidencia política, y hasta dónde puede demostrarse su influencia.

I. LA PROFECÍA: LOS ORÍGENES DE UNA INTERPRETACIÓN

Los antecedentes del sionismo cristiano se encuentran en corrientes protestantes restauracionistas que, desde siglos anteriores a la creación del Estado de Israel, interpretaron determinados pasajes bíblicos como anuncios del retorno del pueblo judío a su tierra ancestral.

Estas ideas adquirieron mayor difusión durante los siglos XVIII y XIX.

Uno de sus principales sistematizadores fue John Nelson Darby, figura vinculada con el desarrollo del dispensacionalismo, una interpretación teológica que divide la historia religiosa en distintas etapas y atribuye a Israel un papel específico en el cumplimiento de las profecías.

El dispensacionalismo no creó por sí solo el restauracionismo cristiano. Existían antecedentes anteriores y posteriormente surgieron otras interpretaciones.

La Biblia de Referencia Scofield, publicada inicialmente en 1909, contribuyó a difundir estas lecturas entre amplios sectores protestantes, especialmente en Estados Unidos.

Mientras tanto, el sionismo político judío seguía su propia trayectoria histórica. El Primer Congreso Sionista, celebrado en Basilea en 1897 bajo el liderazgo de Theodor Herzl, respondió a circunstancias diferentes, entre ellas el antisemitismo europeo y las aspiraciones de autodeterminación nacional judía.

Ambos movimientos desarrollaron puntos de contacto, pero no deben confundirse.

1948 y 1967: acontecimientos con significados contrapuestos

La creación del Estado de Israel en 1948 fue interpretada por numerosos creyentes restauracionistas como un acontecimiento relacionado con las profecías bíblicas.

Para el pueblo judío, el establecimiento del Estado representó la realización de un proyecto nacional en un contexto marcado por siglos de persecución y por el Holocausto.

Para los palestinos, la guerra de 1948 también significó la Nakba, el desplazamiento masivo y la pérdida de hogares y comunidades.

En 1967, la guerra de los Seis Días y la ocupación israelí de Jerusalén Oriental, Cisjordania y Gaza reforzaron determinadas interpretaciones proféticas.

Sin embargo, atribuir un significado religioso a estos acontecimientos no constituye una explicación histórica completa ni determina su legitimidad jurídica.

La relevancia política aparece cuando esas interpretaciones se utilizan para promover posiciones sobre territorios, fronteras, soberanía y derechos.

II. DE LA CREENCIA A LA ORGANIZACIÓN

Durante la segunda mitad del siglo XX, el apoyo cristiano a Israel adquirió estructuras institucionales más visibles.

En 1980 se fundó la Embajada Cristiana Internacional en Jerusalén, conocida como ICEJ por sus siglas en inglés.

La organización desarrolló actividades religiosas, humanitarias y de vinculación internacional. Su documentación institucional presenta el respaldo a Israel como parte de una misión fundada en convicciones bíblicas.

En 2006 surgió Christians United for Israel (CUFI), impulsada por el pastor estadounidense John Hagee.

CUFI se convirtió en una de las organizaciones más visibles de movilización política cristiana favorable a Israel en Estados Unidos.

Entre sus actividades se encuentran campañas públicas, formación de simpatizantes, comunicación política y gestiones ante representantes gubernamentales.

Estas organizaciones muestran cómo una interpretación religiosa puede convertirse primero en identidad colectiva y posteriormente en capacidad de acción política.

No obstante, compartir objetivos o creencias no demuestra que todas las organizaciones sionistas cristianas respondan a una dirección internacional única.

III. RELIGIÓN, DINERO Y PODER

Las organizaciones religiosas necesitan recursos para sostener sus actividades. El sionismo cristiano no constituye una excepción.

Donaciones individuales, aportaciones de simpatizantes, campañas de recaudación y estructuras institucionales forman parte de los mecanismos de financiamiento de diversas organizaciones.

En Estados Unidos, determinados registros fiscales permiten examinar ingresos, gastos y patrimonio de entidades específicas.

Un ejemplo es Christians United for Israel Action Fund, organización que declaró para el ejercicio fiscal 2024 ingresos de 88,970 dólares, gastos de 716,010 dólares y activos netos de aproximadamente 1.34 millones de dólares.

Estas cifras corresponden exclusivamente a esa entidad jurídica y ese ejercicio. No representan el presupuesto total de CUFI ni constituyen evidencia de irregularidades.

La diferencia entre ingresos y gastos tampoco demuestra por sí misma una operación financiera anómala, pues las organizaciones pueden utilizar recursos acumulados de ejercicios anteriores.

Los registros fiscales presentan limitaciones. Determinadas entidades no están obligadas a identificar públicamente a todos sus donantes y los formularios disponibles no siempre permiten reconstruir la totalidad de sus transferencias internacionales.

Por ello, la existencia de recursos financieros no demuestra financiamiento político clandestino.

Tampoco la falta de información pública completa autoriza a presumir operaciones ilegales.

¿Cómo se ejerce la influencia?

La incidencia política puede desarrollarse mediante mecanismos públicos y legales: campañas, reuniones con legisladores, movilización de comunidades religiosas, difusión de posicionamientos y relaciones diplomáticas.

Pero identificar esas actividades no equivale a demostrar que una organización determinó una decisión gubernamental.

Para establecer una relación causal es necesario conocer qué demandó una organización, ante quién realizó gestiones, qué decisiones se adoptaron y qué documentos permiten vincular los acontecimientos.

La coincidencia entre una demanda religiosa y una decisión gubernamental no constituye, por sí sola, prueba de influencia decisiva.

IV. AMÉRICA LATINA: TRES PAÍSES, TRES REALIDADES

Guatemala: religión y diplomacia convergen

Guatemala constituye uno de los casos latinoamericanos mejor documentados.

La investigadora Claudia Dary Fuentes examinó en un estudio publicado en 2023 las conexiones entre organizaciones evangélicas, actividades religiosas, manifestaciones culturales, decisiones legislativas y política exterior.

Su investigación registra expresiones públicas de apoyo a Israel y analiza las relaciones entre actores religiosos e instituciones políticas.

El traslado de la embajada guatemalteca a Jerusalén, realizado el 16 de mayo de 2018, representa una decisión diplomática verificable.

La cuestión más compleja consiste en determinar cuánto influyeron las organizaciones religiosas frente a otros factores, como las relaciones con Estados Unidos y las prioridades del gobierno guatemalteco.

La documentación permite identificar convergencias entre religión y política, pero no atribuir la decisión exclusivamente al sionismo cristiano.

Brasil: entre la promesa y la realidad diplomática

Durante el gobierno de Jair Bolsonaro, entre 2019 y 2022, determinados sectores evangélicos brasileños adquirieron especial visibilidad en los debates sobre Israel.

Bolsonaro prometió trasladar la embajada brasileña a Jerusalén, pero esa medida no se concretó durante su mandato.

En marzo de 2019 anunció una oficina comercial en Jerusalén, sin trasladar la sede diplomática.

La distinción resulta fundamental.

Una promesa política puede expresar afinidades ideológicas y compromisos con determinados sectores religiosos, pero no equivale a una decisión diplomática ejecutada.

Brasil muestra cómo una agenda religiosa puede adquirir presencia en el discurso gubernamental y, simultáneamente, encontrar límites derivados de otros intereses internacionales.

México: presencia identificable, influencia por demostrar

En México existen expresiones públicas y actividades relacionadas con el sionismo cristiano.

Una de ellas es Pastores que Aman y Apoyan a Zion (PAAZ), organización que se presenta como un movimiento sionista cristiano mexicano.

En publicaciones institucionales, PAAZ informó de encuentros con representantes de la Embajada de Israel en México.

Entre los registros localizados figura una reunión de pastores en la residencia diplomática israelí, publicada en junio de 2024.

La organización también informó de un encuentro realizado en diciembre de ese año en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, con participación de más de 30 pastores y representantes diplomáticos.

Estos acontecimientos están documentados en publicaciones de la propia organización. Su descripción debe conservar esa atribución, pues no se obtuvo corroboración diplomática independiente de todos sus detalles.

También existen actividades públicas de organizaciones internacionales.

En marzo de 2026, Mojmir Kallus, vicepresidente de Asuntos Internacionales de ICEJ, participó en una conferencia en la Universidad ORT México, según una crónica publicada por Enlace Judío.

Estos registros permiten identificar actividades religiosas, contactos institucionales y difusión de posiciones favorables a Israel.

Sin embargo, no demuestran que esas organizaciones determinen decisiones del Gobierno mexicano.

La investigación tampoco encontró documentación suficiente para reconstruir transferencias financieras específicas desde organizaciones extranjeras hacia actores políticos mexicanos.

No se ha establecido plenamente la personalidad jurídica mexicana, la estructura financiera ni el alcance institucional de las organizaciones examinadas.

Por tanto, la existencia de contactos religiosos y diplomáticos no debe confundirse con evidencia de subordinación política, financiamiento irregular o intervención extranjera clandestina.

V. LAS VOCES QUE CUESTIONAN: UNA CONTROVERSIA DENTRO DEL CRISTIANISMO

El sionismo cristiano también encuentra críticas dentro de las propias comunidades religiosas.

Una de las más relevantes procede de cristianos palestinos que cuestionan las interpretaciones bíblicas utilizadas para justificar la ocupación y las restricciones a los derechos de su pueblo.

En diciembre de 2009 se publicó el documento ecuménico Kairos Palestine, que defendió una interpretación cristiana centrada en la justicia, la dignidad humana y la oposición a la ocupación.

Su planteamiento introduce una pregunta fundamental: ¿puede una interpretación religiosa de las promesas bíblicas justificar decisiones políticas que afectan los derechos de quienes habitan un territorio?

Desde otra perspectiva, organizaciones como ICEJ sostienen que su respaldo a Israel responde a convicciones bíblicas y a una voluntad de solidaridad con el pueblo judío, particularmente ante la historia del antisemitismo cristiano.

El desacuerdo no enfrenta simplemente a creyentes y no creyentes.

Expresa interpretaciones cristianas diferentes sobre la tierra, la historia, la justicia y las responsabilidades morales de la fe.

Las críticas dentro de Israel

En la sociedad israelí también existen organizaciones que cuestionan la ocupación y determinadas políticas territoriales.

Peace Now, B’Tselem y Rabbis for Human Rights representan diferentes aproximaciones políticas, jurídicas y religiosas a estos problemas.

Su existencia no significa que compartan una postura uniforme sobre el sionismo cristiano.

Lo que demuestra es que el debate sobre los asentamientos, la ocupación y los derechos palestinos también se desarrolla dentro de Israel.

Esta distinción resulta indispensable para evitar presentar al judaísmo, al pueblo judío o a la sociedad israelí como bloques ideológicos homogéneos.

El derecho internacional: un límite independiente de la religión

Las interpretaciones religiosas no sustituyen las normas del derecho internacional.

En su opinión consultiva del 19 de julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia concluyó que la presencia continuada de Israel en el territorio palestino ocupado es ilícita y examinó las consecuencias jurídicas de las políticas israelíes, incluida la expansión de asentamientos y las afectaciones al derecho palestino a la autodeterminación.

Aunque las opiniones consultivas no son sentencias contenciosas vinculantes entre partes, constituyen pronunciamientos jurídicos de gran autoridad.

Esta referencia permite separar tres planos: las creencias religiosas, las decisiones políticas y las obligaciones jurídicas de los Estados.

Una interpretación teológica puede explicar por qué una organización respalda determinada política, pero no sustituye la evaluación jurídica de esa política.

VI. LO QUE SABEMOS Y LO QUE FALTA ESCLARECER

La investigación permite establecer varias conclusiones.

El sionismo cristiano es un fenómeno histórico real, con antecedentes religiosos anteriores a la creación del Estado de Israel.

Algunas de sus organizaciones han desarrollado estructuras internacionales, mecanismos de financiamiento, programas humanitarios y actividades explícitas de movilización política.

Existen casos documentados de convergencia entre sectores evangélicos y propuestas o decisiones diplomáticas, particularmente en Guatemala y Brasil, aunque con resultados diferentes.

En México se identificaron expresiones organizadas y contactos institucionales reportados, pero no evidencia suficiente para atribuirles una influencia decisiva sobre la política exterior nacional.

Tampoco se encontró, en la documentación examinada, evidencia suficiente para sostener la existencia de una dirección clandestina centralizada, operaciones coordinadas por servicios de inteligencia o un sistema oculto de financiamiento político internacional.

Estas hipótesis no pueden presentarse como hechos.

Las preguntas que permanecen abiertas

¿Cómo se financian las redes latinoamericanas?

Conocemos registros fiscales de algunas entidades estadounidenses, pero no una trazabilidad completa de los recursos que eventualmente reciben organizaciones latinoamericanas.

¿Qué alcance tienen sus relaciones diplomáticas?

Se han documentado o reportado encuentros institucionales, pero no siempre es posible determinar su influencia efectiva sobre decisiones gubernamentales.

¿Qué sucede específicamente en México?

Falta establecer con mayor precisión la personalidad jurídica, los recursos financieros y las relaciones institucionales de las organizaciones identificadas.

¿Cómo evolucionarán estas corrientes religiosas?

Las diferencias doctrinales y generacionales plantean interrogantes sobre su continuidad y transformación, especialmente fuera de Estados Unidos.

Estas preguntas no invalidan los hallazgos. Delimitan lo que actualmente puede afirmarse.

CONCLUSIÓN | CUANDO LA FE SE CONVIERTE EN PODER

La historia del sionismo cristiano demuestra que las ideas religiosas pueden trascender sus espacios originales y convertirse en fuerzas de movilización social y política.

Una interpretación bíblica desarrollada durante siglos terminó vinculándose con organizaciones capaces de recaudar recursos, movilizar creyentes, establecer relaciones institucionales y promover posiciones diplomáticas.

Pero reconocer esa capacidad no significa atribuirle un poder ilimitado.

El sionismo cristiano no explica por sí solo la política exterior estadounidense, las decisiones del Estado israelí ni las relaciones de los gobiernos latinoamericanos con Israel.

Tampoco representa una voluntad única de todos los cristianos, los evangélicos o los judíos.

Su relevancia reside en la interacción entre creencias religiosas, organizaciones sociales e instituciones políticas.

Y su estudio obliga a plantear una pregunta que trasciende este caso particular:

¿Qué ocurre cuando una convicción religiosa sobre el destino de un territorio se transforma en una propuesta política que afecta la soberanía, la seguridad y los derechos de quienes viven en él?

Responderla exige reconocer la libertad religiosa y el derecho de los creyentes a participar en la vida pública, pero también examinar críticamente las decisiones políticas, sus consecuencias y sus obligaciones jurídicas.

La investigación no encontró pruebas suficientes de una conspiración internacional centralizada.

Encontró algo que puede estudiarse con mayor precisión: organizaciones reales, recursos identificables, actividades políticas documentadas, relaciones institucionales y controversias profundas sobre religión, territorio y derechos humanos.

Comprender esas relaciones resulta más útil que atribuir a una sola fuerza el desarrollo de procesos históricos complejos.

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