CHOLULA HOY INVESTIGA · SOCIEDAD Y DESIGUALDAD

«El pobre es pobre porque quiere»: ¿qué dicen los datos sobre la desigualdad en México?

El esfuerzo personal importa, pero las oportunidades no se distribuyen por igual. Un informe del Centro de Estudios Espinosa Yglesias revela que solamente dos de cada cien mexicanos que nacen en los hogares con menores recursos consiguen alcanzar el nivel económico más alto. ¿Qué significa este dato y por qué nos obliga a reconsiderar algunas ideas sobre la pobreza?

CHOLULA HOY INVESTIGA · Investigación terminada el 13 de octubre de 2026 · Publicación en edición #061, 14 de octubre de 2026 · INVESTIGA
Infografía de movilidad social: de cada cien personas nacidas en el quintil inferior de recursos, dos llegan al superior, según el CEEY.
Gráfico editorial de CHOLULA HOY, con datos de movilidad social del CEEY (Informe 2025). No representa una fotografía documental.

Una frase que hemos escuchado demasiadas veces

«El pobre es pobre porque quiere».

La frase aparece en conversaciones familiares, discusiones políticas, redes sociales y debates sobre el trabajo y la economía.

Detrás de esas seis palabras existe una explicación aparentemente sencilla: quien se esfuerza prospera y quien permanece en la pobreza no ha trabajado lo suficiente.

Pero ¿hasta qué punto nuestra posición económica depende exclusivamente de nuestras decisiones?

¿Tiene las mismas posibilidades de progresar una persona que nace en un hogar con patrimonio, educación y estabilidad económica que otra que crece enfrentando carencias alimentarias, educativas y de vivienda?

La evidencia disponible muestra que el esfuerzo individual no basta para explicar las diferencias económicas entre las personas.

El dato: solamente dos de cada cien llegan a la cima

El Informe de movilidad social en México 2025: la persistencia de la desigualdad de oportunidades, elaborado por Luis A. Monroy-Gómez-Franco y Roberto Vélez Grajales para el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), presenta resultados que permiten dimensionar el problema.

Con información de la Encuesta ESRU de Movilidad Social en México 2023, el estudio encontró que, entre quienes nacieron en el 20% de los hogares con menores recursos económicos:

  • 50% permanece en ese mismo grupo durante su vida adulta.
  • 28% alcanza únicamente el segundo grupo económico.
  • Solamente 2% consigue llegar al 20% de hogares con mayores recursos.

Es fundamental entender correctamente esta última cifra.

No significa que únicamente dos de cada cien personas puedan salir de la pobreza. Significa que apenas esa proporción logra recorrer toda la distancia desde el grupo de menores recursos económicos hasta el grupo más favorecido de la distribución nacional.

El informe mide movilidad social entre generaciones, no solamente cambios temporales de ingresos.

La diferencia es importante: una persona puede mejorar su ingreso y sus condiciones materiales sin alcanzar una posición económica alta respecto del resto de la población.

¿Qué es la movilidad social y por qué importa?

La movilidad social describe las posibilidades que tiene una persona de mejorar o modificar su posición socioeconómica respecto de la que tuvieron sus padres.

Una sociedad con mayor movilidad ofrece oportunidades reales para que el lugar de nacimiento no determine de manera tan persistente las condiciones de vida adulta.

La movilidad está relacionada con diferentes factores: educación, salud, patrimonio familiar, región de origen, condiciones laborales, acceso a servicios y desigualdades de género, entre otros.

El CEEY estima que al menos el 48% de la desigualdad económica observada en México se relaciona con circunstancias que generan desigualdad de oportunidades, de acuerdo con su modelo de análisis.

Esto significa que una proporción considerable de las diferencias económicas está asociada con condiciones de origen que las personas no eligieron.

La conclusión no es que el esfuerzo carezca de valor. Es que sus resultados dependen también de las oportunidades y los obstáculos que cada persona encuentra.

La meritocracia: una idea que necesita contexto

La meritocracia parte de una aspiración razonable: que las personas puedan progresar gracias a su preparación, capacidad, esfuerzo y resultados.

El problema aparece cuando esa aspiración se presenta como una descripción exacta de la realidad, ignorando las diferencias de origen.

La investigadora y analista mexicana Viridiana Ríos ha examinado estas creencias en sus trabajos sobre desigualdad económica.

En No es normal y en Así no es, este último escrito junto con el economista Raymundo Campos, cuestiona distintas explicaciones habituales sobre la pobreza, los salarios, la distribución del ingreso y la meritocracia.

Su planteamiento invita a examinar cómo las estructuras económicas e institucionales pueden reproducir ventajas y desventajas.

Una persona puede trabajar muchas horas, desempeñar distintas actividades y cumplir con sus responsabilidades sin conseguir construir un patrimonio.

Otra puede iniciar su vida adulta con vivienda, educación pagada, contactos profesionales o recursos familiares que disminuyen considerablemente los riesgos económicos.

Ninguna de esas circunstancias permite descalificar el trabajo de una u otra persona. Pero sí demuestra por qué no resulta adecuado atribuir toda diferencia económica exclusivamente al esfuerzo individual.

México ha reducido la pobreza, pero persisten las barreras

Reconocer las desigualdades estructurales no significa desconocer los avances registrados en México.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que la población en situación de pobreza multidimensional disminuyó de 46.8 millones de personas en 2022 a 38.5 millones en 2024.

La reducción fue de 8.3 millones de personas durante ese periodo.

En 2024, el 29.6% de la población mexicana se encontraba en pobreza multidimensional, mientras que aproximadamente siete millones de personas permanecían en pobreza extrema.

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares también identificó una reducción en la desigualdad del ingreso. El coeficiente de Gini, considerando las transferencias recibidas por los hogares, pasó de 0.402 en 2022 a 0.391 en 2024.

Estos resultados muestran mejoras importantes.

Los aumentos salariales, las transferencias sociales y la evolución del empleo y de los ingresos familiares forman parte de los factores que deben examinarse para comprenderlas. Sin embargo, determinar cuánto corresponde a cada factor requiere análisis específicos.

También es necesario distinguir dos conceptos:

Reducir la pobreza significa mejorar las condiciones de ingreso y acceso a derechos de la población que enfrenta mayores carencias.

Aumentar la movilidad social significa ampliar las posibilidades de que una persona supere la posición socioeconómica de su familia de origen.

Ambos objetivos están relacionados, pero no son equivalentes.

Por ello, los avances recientes en reducción de la pobreza no contradicen los hallazgos del CEEY sobre la persistencia de barreras estructurales.

Puebla: la desigualdad también tiene una expresión cercana

Esta discusión no pertenece únicamente a las estadísticas nacionales.

En Puebla, el INEGI registró que 43.4% de la población se encontraba en situación de pobreza multidimensional durante 2024, porcentaje superior al promedio nacional.

La situación resulta especialmente preocupante entre niñas, niños y adolescentes: el 54.6% de la población poblana de cero a 17 años estaba en esa condición.

Estos datos muestran la importancia de atender las circunstancias de origen desde edades tempranas.

Las condiciones de alimentación, salud, vivienda, educación y seguridad económica influyen en las posibilidades de desarrollo.

Para municipios como San Pedro Cholula, el debate también invita a examinar las diferencias que pueden existir entre zonas urbanas, barrios y juntas auxiliares.

Sin embargo, los indicadores estatales no deben presentarse como si fueran mediciones específicas del municipio. Para evaluar las condiciones de San Pedro Cholula se necesitan fuentes y diagnósticos territoriales propios.

El desafío consiste en determinar si las políticas públicas amplían efectivamente las oportunidades de quienes enfrentan mayores desventajas.

La pobreza no se explica con una sola frase

La pobreza es un fenómeno económico y social que involucra decisiones individuales, oportunidades desiguales, funcionamiento del mercado laboral, acceso a derechos y políticas públicas.

También intervienen acontecimientos que las familias difícilmente pueden controlar: enfermedades, pérdida de empleo, crisis económicas, responsabilidades de cuidado y condiciones territoriales adversas.

Esto no significa que todas las personas enfrenten exactamente los mismos obstáculos ni que todas las historias de movilidad sean iguales.

Existen trayectorias de superación personal que merecen reconocimiento. Pero los casos individuales de éxito no demuestran que las oportunidades sean iguales para toda la población.

La investigación social permite evaluar precisamente qué tan frecuentes son esas trayectorias y qué condiciones favorecen o limitan su aparición.

¿Qué tendría que cambiar?

Si el objetivo es que el esfuerzo tenga mayores posibilidades de traducirse en bienestar, el debate debe superar la atribución de responsabilidades exclusivamente individuales.

Entre los ámbitos relevantes destacan la calidad de la educación pública, el acceso efectivo a servicios de salud, el empleo formal y bien remunerado, la protección social, las oportunidades económicas regionales y los mecanismos que permitan a las familias construir patrimonio.

También importa reducir las desigualdades que afectan a las mujeres y distribuir de manera más equitativa las responsabilidades de cuidado.

No existe una sola medida capaz de resolver un problema tan complejo.

Las políticas públicas necesitan objetivos medibles, evaluaciones independientes y continuidad suficiente para conocer sus resultados.

Una reflexión necesaria

Decir que una persona es pobre porque quiere supone que todas tuvieron oportunidades equivalentes y que su situación económica refleja únicamente sus elecciones.

La evidencia presentada por el CEEY no sostiene esa explicación simplificada.

Pero tampoco permite afirmar que el esfuerzo individual sea irrelevante o que el destino de cada persona esté completamente determinado desde su nacimiento.

La realidad es más compleja.

México ha registrado avances importantes en la reducción de la pobreza, mientras persisten desigualdades de origen que limitan las posibilidades de ascenso económico.

Comprender ambas realidades es indispensable para construir una discusión pública seria.

Porque nadie elige las condiciones económicas en las que nace. Y una sociedad con oportunidades más equitativas debería procurar que esas condiciones no determinen el resto de la vida.

La pregunta de fondo no es solamente cuánto se esfuerzan las personas para salir adelante.

También debemos preguntarnos qué condiciones estamos construyendo para que ese esfuerzo tenga verdaderas posibilidades de prosperar.

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Fuentes principales

  1. Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY). Monroy-Gómez-Franco, Luis A., y Vélez Grajales, Roberto. Informe de movilidad social en México 2025: la persistencia de la desigualdad de oportunidades. Basado en la ESRU-EMOVI 2023. Consultar informe.
  2. INEGI. Pobreza multidimensional 2024. Comunicado del 13 de agosto de 2025. Consultar información.
  3. INEGI. Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024. Resultados publicados el 30 de julio de 2025. Consultar resultados.
  4. INEGI. Pobreza multidimensional 2024, Puebla. Infografía estatal. Ver infografía (PDF).
  5. Viridiana Ríos y Raymundo Campos. Así no es. No creas todo lo que te dicen sobre meritocracia, clase media, clasismo, salarios e ingresos. Grijalbo, 2024. Consultar bibliografía de la autora.

Alcance: las cifras del CEEY analizan movilidad intergeneracional; las de pobreza del INEGI corresponden a una medición y periodo diferentes. Los datos de Puebla son estatales y no estiman la pobreza de San Pedro Cholula.

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