SALUD · INVESTIGACIÓN ESPECIAL

Cáncer de mama en México: más de 8 mil muertes al año y el desafío de detectar a tiempo

En México, detectar una anomalía es apenas el comienzo: el desafío también está en confirmar el diagnóstico y garantizar tratamiento a tiempo.

CHOLULA HOY · Redacción · Edición #066 · Lunes 19 de octubre de 2026

Investigación preparada con fuentes INEGI, OMS, IMSS y Secretaría de Salud. Datos de mortalidad 2025: preliminares.

Fotografía de archivo de una técnica sanitaria que orienta a una mujer durante una mastografía; imagen de 2005 del National Cancer Institute de Estados Unidos, no tomada en México.
Fotografía de archivo de una mastografía (Estados Unidos, 2005). Foto: Rhoda Baer / National Cancer Institute, dominio público, vía Wikimedia Commons. No representa un estudio realizado en Puebla o Cholula.

Cada 19 de octubre, el mundo recuerda la importancia de prevenir y detectar oportunamente el cáncer de mama. En México, las cifras muestran que el problema continúa siendo grave. Pero detrás de las estadísticas existe otro desafío: garantizar que una sospecha pueda convertirse rápidamente en diagnóstico y, cuando sea necesario, en tratamiento.

Más que un listón rosa

Cada octubre, edificios, instituciones, empresas y redes sociales se llenan de listones rosas.

Las campañas recuerdan la importancia de conocer nuestro cuerpo, atender las señales de alerta y realizar los estudios correspondientes.

Sin embargo, la lucha contra el cáncer de mama no puede limitarse a un mes de mensajes preventivos.

También exige servicios médicos accesibles, equipos de diagnóstico, especialistas y continuidad en los tratamientos.

Porque detectar una anomalía es apenas el comienzo de un proceso que puede cambiar la vida de una persona y de su familia.

El cáncer de mama en cifras: qué sabemos de México

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el 7 de agosto de 2026 los resultados preliminares de las Estadísticas de Defunciones Registradas correspondientes a 2025.

El reporte contabilizó 8,174 defunciones por cáncer de mama, de las cuales 99.4 % correspondió a mujeres y 0.6 % a hombres.

El dato confirma que esta enfermedad continúa representando una importante carga de mortalidad.

Como antecedente, el boletín especial del INEGI publicado en octubre de 2025 reportó 8,451 defunciones preliminares por cáncer de mama durante 2024.

En aquella medición, 8,384 fallecimientos correspondieron a mujeres y 67 a hombres.

La diferencia entre ambos registros anuales no debe interpretarse automáticamente como una reducción sostenida del riesgo: se trata de cifras preliminares sujetas a revisión y deben analizarse junto con las tasas de mortalidad, la estructura de edades y los datos definitivos.

Una tendencia de largo plazo que merece atención

En su informe sobre 2024, el INEGI documentó que la tasa de mortalidad por cáncer de mama en mujeres de 20 años y más pasó de 15.7 defunciones por cada 100 mil en 2015 a 18.7 en 2024.

Esto muestra un incremento durante la década, aunque no fue continuo todos los años.

La comparación también requiere considerar los cambios demográficos, el envejecimiento de la población y las metodologías utilizadas para estimar las tasas.

El aumento de la mortalidad no puede atribuirse exclusivamente a una causa, como la falta de mastografías, sin examinar otros factores.

La edad aumenta el riesgo, pero no excluye a las jóvenes

El reporte preliminar de mortalidad de 2025 permite observar la concentración de defunciones entre mujeres de edades mayores.

El 40 % de las muertes femeninas por cáncer de mama correspondió a mujeres de 65 años y más.

Otro 26 % ocurrió entre los 55 y 64 años, y 21.3 % entre los 45 y 54.

La información muestra que la mortalidad se concentra principalmente a partir de la mediana edad.

Sin embargo, el cáncer de mama también puede aparecer antes de los 40 años.

Por eso es importante diferenciar los estudios preventivos destinados a personas sin síntomas de aquellos que se requieren cuando existe alguna anomalía.

Una mujer joven con una alteración sospechosa no debe esperar a cumplir 40 años para solicitar valoración médica.

Distribución de las defunciones femeninas por cáncer de mama durante 2025: 40.0% de 65 años o más; 26.0% de 55 a 64 años; 21.3% de 45 a 54 años. Datos preliminares INEGI.
Gráfico CHOLULA HOY elaborado con porcentajes del reporte preliminar EDR 2025 del INEGI. Muestra distribución de defunciones por edades, no tasas de incidencia o riesgo individual.

Puebla: una realidad que también nos corresponde

En 2024, Puebla registró una tasa estandarizada de mortalidad por cáncer de mama de 16.3 defunciones por cada 100 mil mujeres de 20 años y más, de acuerdo con las cifras preliminares del INEGI.

En ese mismo reporte, Chihuahua presentó la tasa más alta del país, con 27.6, seguida de Baja California Sur, con 24.0, y Colima, con 22.5.

El promedio nacional estandarizado fue de 18.7.

Estos datos permiten dimensionar las diferencias territoriales, pero deben interpretarse correctamente.

Una tasa de mortalidad inferior al promedio nacional no demuestra, por sí sola, que un estado tenga mejores servicios de detección o tratamiento.

Para evaluar la atención médica se necesitan indicadores adicionales: cobertura de mastografías, tiempos de espera, oportunidad del diagnóstico, acceso al tratamiento y seguimiento de pacientes.

En San Pedro Cholula y su zona conurbada, la pregunta relevante es qué tan accesibles resultan estos servicios para las mujeres de los barrios, juntas auxiliares y comunidades cercanas.

No contamos en esta investigación con una medición municipal actualizada que permita calcular la mortalidad específica de San Pedro Cholula, por lo que no sería correcto trasladar automáticamente los indicadores estatales al municipio.

¿Cuáles son las señales de alerta?

La Organización Mundial de la Salud explica que el cáncer de mama puede desarrollarse sin síntomas evidentes en sus etapas iniciales.

Cuando existen manifestaciones, pueden incluir:

Un dato importante es que un tumor maligno puede no causar dolor.

También debe aclararse que la mayoría de los bultos mamarios no son cáncer.

Por ello, la presencia de una anomalía no significa automáticamente un diagnóstico maligno, pero sí requiere valoración profesional.

La recomendación es no esperar a que aparezca dolor ni confiar en que una alteración desaparecerá por sí sola.

¿A qué edad deben realizarse los estudios?

Las instituciones de salud mexicanas han establecido estrategias de detección que combinan conocimiento del cuerpo, exploración clínica y mastografía.

El Instituto Mexicano del Seguro Social recomienda:

A partir de los 20 años: familiarizarse con las características normales de las mamas mediante autoexploración periódica.

A partir de los 25 años: exploración clínica anual realizada por personal de salud capacitado.

Entre los 40 y 69 años: mastografía de detección cada dos años en mujeres sin síntomas y con riesgo promedio.

Existen diferencias entre recomendaciones institucionales. Por ejemplo, en octubre de 2025 la Secretaría de Salud federal promovió la mastografía anual a partir de los 40 años.

Por eso, la frecuencia debe definirse considerando las recomendaciones vigentes del servicio médico, los antecedentes personales y familiares y la valoración profesional.

En personas con mayor riesgo pueden requerirse estudios específicos antes de la edad habitual o con una periodicidad diferente.

Autoexplorarse no sustituye una mastografía

La autoexploración permite reconocer cambios en el cuerpo y consultar oportunamente cuando aparece una anomalía.

Sin embargo, no sustituye los estudios de imagen indicados ni garantiza identificar todos los tumores en etapas iniciales.

La mastografía puede detectar alteraciones que todavía no producen síntomas visibles o palpables.

También es importante distinguir una mastografía de tamizaje, realizada en personas sin síntomas, de los estudios diagnósticos que se indican cuando ya existe un hallazgo sospechoso.

La detección oportuna requiere combinar información, atención médica y estudios adecuados.

Los factores de riesgo: lo que podemos y no podemos controlar

El cáncer de mama no tiene una causa única.

La Organización Mundial de la Salud identifica diferentes factores que pueden aumentar el riesgo, entre ellos la edad, antecedentes familiares, determinadas mutaciones genéticas, obesidad, consumo de alcohol, tabaquismo y algunas exposiciones hormonales.

Existen factores que no podemos modificar, como la edad y determinadas características genéticas.

Otros se relacionan con hábitos de vida.

Mantener actividad física, evitar el tabaco, limitar el consumo de alcohol y procurar un peso saludable pueden contribuir a disminuir determinados riesgos.

Sin embargo, no existe una conducta que garantice que una persona nunca desarrollará cáncer de mama.

La OMS señala que una proporción importante de los casos aparece en mujeres sin otros factores de riesgo modificables identificados, aparte del sexo y la edad.

Por eso es incorrecto responsabilizar a las pacientes por haber enfermado.

El cáncer no debe entenderse como un fracaso personal ni como consecuencia inevitable de un estilo de vida.

Los hombres también pueden desarrollar cáncer de mama

Aunque la enfermedad afecta mayoritariamente a las mujeres, también puede presentarse en hombres.

El reporte preliminar mexicano de 2025 atribuyó a hombres aproximadamente 0.6 % de las defunciones por esta causa.

La proporción es pequeña, pero no debe ignorarse.

Un hombre que observe un bulto, secreción del pezón o alteraciones persistentes en el tejido mamario también necesita valoración médica.

La información preventiva debe incluir esta posibilidad sin perder de vista que el mayor impacto epidemiológico se concentra en la población femenina.

Detectar no basta: el desafío es recibir tratamiento a tiempo

Una campaña de concientización puede motivar a una mujer a acudir a consulta.

Pero ¿qué sucede después?

El proceso puede incluir exploración clínica, mastografía o ultrasonido, biopsia, confirmación mediante estudio de tejidos y, cuando corresponde, valoración por especialistas en oncología.

Cada etapa debe realizarse con la oportunidad necesaria.

Una sospecha no equivale a un diagnóstico de cáncer. La confirmación requiere pruebas apropiadas.

Y una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento dependerá del tipo de tumor, su extensión y las características de la paciente.

Puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, tratamientos hormonales, terapias dirigidas u otras opciones médicas.

La detección temprana mejora las posibilidades de obtener resultados favorables, pero no existe un porcentaje único de curación aplicable a todas las pacientes.

La evolución depende de múltiples factores, incluido el subtipo del cáncer y el acceso a tratamiento adecuado.

La desigualdad también influye en la atención

Desde una perspectiva de salud pública, uno de los problemas más importantes es garantizar que todas las personas puedan recorrer oportunamente el proceso de diagnóstico y atención.

No todas las familias tienen las mismas condiciones económicas o laborales para acudir a consultas, trasladarse a hospitales o enfrentar periodos prolongados de tratamiento.

Estas circunstancias pueden convertirse en obstáculos para buscar y continuar la atención.

El desafío institucional no consiste solamente en promover estudios, sino en asegurar que las personas con resultados sospechosos reciban seguimiento, confirmación diagnóstica y tratamiento cuando corresponda.

Una campaña de prevención no puede considerarse completa si no existe una ruta de atención accesible.

¿Dónde solicitar orientación y mastografía?

En México existen servicios de detección en distintas instituciones públicas.

Las mujeres derechohabientes del IMSS pueden acudir a los módulos PREVENIMSS de sus unidades de medicina familiar para solicitar valoración y orientación sobre mastografía.

El ISSSTE dispone de servicios de detección y diagnóstico para su población derechohabiente.

Las instituciones públicas de salud también cuentan con unidades de atención y servicios de imagen; la disponibilidad y los requisitos deben confirmarse en cada establecimiento.

Para quienes no cuentan con seguridad social, la vía inicial puede ser acudir al centro de salud público correspondiente y solicitar orientación sobre los servicios de detección y referencia disponibles.

Si existe un síntoma sospechoso, la prioridad es obtener atención médica, no esperar a la siguiente campaña de mastografías.

El 19 de octubre debería significar algo más

El listón rosa es un símbolo de solidaridad y concientización.

Pero la dimensión real del problema exige acciones que permanezcan durante todo el año.

Se necesitan diagnósticos oportunos, disponibilidad de estudios, personal capacitado, tratamiento integral y seguimiento.

También se requiere información clara, sin generar miedo innecesario ni falsas garantías.

Las pacientes necesitan atención y acompañamiento, no culpabilización.

Las familias necesitan conocer las señales de alerta y saber dónde solicitar ayuda.

Y las instituciones deben asumir la responsabilidad de facilitar una atención continua.

La lucha contra el cáncer de mama no termina cuando una mujer se realiza una mastografía. Continúa hasta que recibe los estudios complementarios, el diagnóstico y la atención que necesita.

El 19 de octubre debe ser una fecha para recordar a quienes han fallecido, acompañar a quienes viven con la enfermedad y reconocer a quienes han concluido sus tratamientos.

Pero también para formular una pregunta pública:

¿Estamos haciendo lo suficiente para que detectar a tiempo signifique verdaderamente tener acceso a una oportunidad de tratamiento?

Porque la información puede salvar vidas.

Y el acceso oportuno a la atención médica también.

CHOLULA HOY — Noticias con contexto.

Fuentes y documentos consultados

Nota metodológica: cifras preliminares de 2024 y 2025 no son comparaciones definitivas. Puebla 16.3 es una tasa estandarizada de 2024, no un indicador municipal de San Pedro Cholula. El contenido no sustituye orientación médica individual.

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