SAN PEDRO CHOLULA. Hace unos días, CHOLULA HOY publicó una investigación sobre los primeros dos años de gobierno de Tonantzin Fernández.
La revisión encontró una administración que puede documentar obra pública, programas sociales, equipamiento de seguridad, atención ciudadana y una elevada cantidad de actividades.
También encontró algo que atraviesa prácticamente todos los rubros:
el gobierno puede demostrar con mayor facilidad cuánto hace que cuánto de esas acciones resolvió de manera permanente los problemas que encontró.
Más de 7 mil baches atendidos no permiten saber cuántos reaparecieron.
Más de 80 obras no permiten conocer, por sí solas, cuánto rezago territorial fue eliminado.
2,101 peticiones ciudadanas no significan 2,101 problemas resueltos.
Los apoyos sociales entregados no demuestran automáticamente una reducción de las carencias que pretenden atender.
Y una disminución delictiva ocurrida durante una estrategia coordinada entre municipio, estado y Federación tampoco puede atribuirse exclusivamente a una sola autoridad.
A esa evaluación se agrega ahora otro asunto que merece atención:
La Plaza de la Concordia
Las imágenes obtenidas por CHOLULA HOY muestran nuevamente carpas, corredores comerciales, puestos con ropa, artículos diversos, juguetes, artesanías y espacios recreativos en el entorno de la Plaza de la Concordia.
El cuestionamiento no es contra las y los comerciantes.
Tampoco se plantea que una plaza pública deba permanecer vacía o que no pueda utilizarse para celebraciones, ferias, tradiciones o actividades económicas.
La pregunta es otra:
¿con qué frecuencia debe transformarse el principal espacio público del centro histórico en un corredor comercial cubierto por carpas y estructuras temporales?
No es un episodio aislado
La documentación oficial permite comprobar que durante 2026 la Plaza de la Concordia ha sido utilizada repetidamente para actividades de distinta naturaleza.
En enero fue sede de la Feria de la Rosca, programada del 2 al 11 de enero. (Gobierno Municipal de San Pedro Cholula)
En marzo se realizó ahí una Feria del Emprendimiento, con stands comerciales y la intención anunciada de repetirla mensualmente. (Gobierno Municipal de San Pedro Cholula)
En mayo recibió la Feria del Empleo. (Gobierno Municipal de San Pedro Cholula)
En julio fue escenario de la Feria del Molote durante tres días. (Gobierno Municipal de San Pedro Cholula)
Entre finales de agosto y septiembre concentró buena parte de las actividades de la Feria Milenaria, incluido su corredor comercial, gastronómico y artesanal. (Gobierno Municipal de San Pedro Cholula)
El Trueque volvió a ocupar el corazón del municipio en septiembre. (Gobierno Municipal de San Pedro Cholula)
Y actualmente San Pedro Cholula desarrolla su programa de Día de Muertos, del 28 de octubre al 2 de noviembre, con actividades religiosas, culturales, musicales y recreativas y una expectativa oficial de más de 200 mil visitantes. (Puebla)
Esto permite utilizar una expresión más rigurosa que “ocupación permanente”:
existe un uso recurrente e intensivo de la Plaza de la Concordia para eventos, actividades y comercio temporal.
¿Es éste el modelo de espacio público que quiere San Pedro Cholula?
La respuesta no es exclusivamente financiera.
La Plaza de la Concordia forma parte de la imagen urbana del centro de una ciudad que además se promociona como Pueblo Mágico y destino turístico.
Las carpas cumplen una función práctica.
Protegen comerciantes y visitantes del sol y la lluvia; permiten ordenar determinados eventos y facilitan la instalación temporal de actividades económicas.
Pero también modifican durante determinados periodos la perspectiva visual de la plaza, los portales, el kiosco y las fachadas que conforman el corazón histórico del municipio.
De hecho, la discusión no es nueva. En diciembre de 2025 un regidor de oposición cuestionó públicamente que un tianguis navideño instalado en este espacio afectaba la imagen urbana y la actividad de comerciantes establecidos. Esa fue una posición política individual, no una conclusión acreditada por una evaluación técnica, pero demuestra que el asunto ya había llegado al debate público. (estoescholula.com)
Por ello hacen falta indicadores.
¿Cuántos días del año permanece la Plaza de la Concordia ocupada total o parcialmente por eventos comerciales?
¿Cuántos corresponden a tradiciones históricas?
¿Cuántos a programas gubernamentales?
¿Cuántos a ferias comerciales?
¿Existe un límite anual?
¿Existe una evaluación de impacto sobre imagen urbana?
¿Se consulta a los establecimientos permanentes de los portales?
¿Se mide el efecto sobre circulación peatonal, comercio establecido y experiencia turística?
Sin esos datos, la discusión queda atrapada entre dos posiciones igualmente insuficientes:
“las carpas generan economía”
contra
“las carpas dañan la plaza”.
Una política pública debería poder demostrar ambas dimensiones.
Hay cobros. Ahora necesitamos conocer la cuenta completa
Existe además una dimensión financiera que debe hacerse transparente.
Para la Feria Milenaria 2026, el propio Ayuntamiento informó que la organización sería realizada directamente por el gobierno municipal y publicó tarifas para determinados espacios:
Pasillo del kiosco: $9,634.
Pasillo del kiosco en esquina: $11,238.
Pasillo del domo: $15,975.
Esquina del domo: $17,779.
Los pagos, de acuerdo con el comunicado oficial, debían realizarse directamente en cajas autorizadas del Ayuntamiento. (Gobierno Municipal de San Pedro Cholula)
Por lo tanto, sabemos que existe ingreso público asociado a la utilización comercial de determinados espacios.
En 2025 el propio gobierno explicó que los ingresos extraordinarios de aquella Feria se destinaban a infraestructura, contratación de personal, seguridad, servicios de limpia y renta del domo y las carpas. (Gobierno Municipal de San Pedro Cholula)
Eso constituye una explicación general.
Pero una rendición de cuentas completa permitiría responder algo mucho más sencillo:
¿cuánto entró y cuánto salió?
Para cada evento deberían poder conocerse:
número de espacios autorizados;
tarifa aplicada;
importe bruto recaudado;
costo de carpas y estructuras;
electricidad;
limpieza;
seguridad;
personal;
servicios;
y finalmente:
ingreso neto obtenido y destino presupuestal de esos recursos.
En la revisión realizada para esta actualización, CHOLULA HOY no localizó un corte público suficientemente desagregado que permita reconstruir esa cuenta completa para la Feria Milenaria 2026 ni para las instalaciones comerciales observadas actualmente.
“No localizado” no significa que la información no exista.
Significa que no fue encontrada en las fuentes públicas revisadas y que debe solicitarse al Ayuntamiento.
¿Promoción personal o comunicación institucional?
La investigación anterior también identificó otro fenómeno.
La comunicación del gobierno municipal utiliza con mucha frecuencia el nombre de la presidenta para describir acciones realizadas institucionalmente por el Ayuntamiento.
El portal oficial continúa mostrando fórmulas como:
“Encabeza Tonantzin Fernández…”
“Tonantzin Fernández fortalece…”
“Prioriza Tonantzin Fernández…”
en actividades que involucran dependencias, servidores públicos y recursos del gobierno municipal. (Gobierno Municipal de San Pedro Cholula)
Eso no demuestra que la presidenta dedique más tiempo a promover su imagen que a gobernar.
Tampoco demuestra por sí mismo una irregularidad.
Pero sí permite formular una pregunta legítima:
¿la intensa capacidad del gobierno para comunicar cada actividad de su presidenta está acompañada por una capacidad equivalente para demostrar los resultados producidos por esas actividades?
Ahí vuelve a aparecer el mismo problema detectado en nuestra investigación original.
Actividad no es necesariamente resultado.
Comunicación tampoco es evaluación.
¿“Gobierno de las carpas”?
La expresión puede resultar atractiva para describir visualmente lo que ocurre en el centro de San Pedro Cholula.
Pero CHOLULA HOY no la presenta como una definición del gobierno.
La convierte en una pregunta.
Porque el problema no son las carpas en sí mismas.
El problema sería que la instalación recurrente de estructuras comerciales en el principal espacio público del municipio se convirtiera en una política sin límites claros, sin evaluación de imagen urbana y sin una rendición de cuentas comprensible sobre los recursos que produce.
La Plaza de la Concordia es al mismo tiempo:
espacio público;
patrimonio urbano;
centro turístico;
lugar de tradiciones;
escenario político;
zona comercial;
y punto de encuentro ciudadano.
Precisamente por eso su utilización necesita algo más que permisos.
Necesita una política pública clara.
El derecho de réplica sigue abierto
El 22 de octubre, CHOLULA HOY remitió al Gobierno Municipal de San Pedro Cholula el manuscrito de nuestra investigación sobre los primeros dos años de la administración y un cuestionario de documentación complementaria y derecho de réplica.
El 30 de octubre, la Unidad de Transparencia confirmó la recepción de la solicitud e informó que se le dará el trámite correspondiente.
Hasta este corte no se ha recibido la respuesta de fondo al cuestionario ni documentación que modifique los principales hallazgos publicados.
Esta actualización agrega nuevas preguntas:
¿Cuántos días durante 2025 y 2026 estuvo ocupada total o parcialmente la Plaza de la Concordia por carpas, stands o instalaciones comerciales?
¿Cuántos eventos fueron organizados directamente por el Ayuntamiento?
¿Cuántos espacios comerciales se asignaron en cada uno?
¿Cuánto se cobró?
¿Cuánto se recaudó en total?
¿Cuánto costaron carpas, domos, electricidad, limpieza, seguridad y personal?
¿Cuál fue el ingreso neto?
¿A qué partidas o programas fueron destinados esos recursos?
¿Qué criterios de imagen urbana se aplican antes de autorizar las instalaciones?
¿Existe alguna evaluación sobre el impacto de estas actividades en los comercios establecidos del centro?
Y respecto de las instalaciones actuales:
¿qué evento las ampara, durante qué fechas estarán colocadas, cuántos espacios fueron autorizados y cuánto ingreso producirán al municipio?
La pregunta sigue siendo la misma
Tonantzin Fernández puede acreditar una administración con una elevada cantidad de actividades.
También existen resultados positivos que deben reconocerse.
Pero conforme avanza el gobierno, el estándar de evaluación debe cambiar.
Ya no basta preguntar:
¿qué hizo?
Hay que preguntar:
¿qué cambió?
¿cuánto costó?
¿cuánto produjo?
¿cuánto duró?
¿qué problema resolvió?
y dónde puede comprobarlo cualquier ciudadano?
La Plaza de la Concordia se incorpora ahora a esa evaluación.
Porque administrar una ciudad no es solamente organizar actividades en su espacio público.
También significa decidir cómo se utiliza, cómo se conserva, cuánto produce y cómo se rinden cuentas sobre él.





